"Encuentre en pleno centro de Madrid,
cerca de la Puerta de Sol y la Plaza Mayor, una exclusiva variedad de
platos y recetas de la cocina tradicional gallega que harán las
delicias de los paladares más exigentes. En RESTAURANTE LA CASA
GALLEGA hemos trabajado durante años para proporcionarles a nuestros
clientes la frescura y la calidad de los ingredientes de una tierra rica
en materias primas. Conozca las exquisitas recetas que elaboramos diariamente
para Vd. con carnes de Galicia, mariscos y pescados de las Rias Gallegas
y una gran
selección de postres, todo ello regado con los mejores vinos
que produce nuestra tierra. Contamos con un equipo humano altamente
cualificado, desde chefs encargados de preparar estas delicias hasta
personas que le atenderán de manera personalizada. Mimaremos
su paladar con toda nuestra oferta de sabores, olores y texturas, los
cuales hacen de la cocina gallega una de las más ricas y abundantes
de España."
(Información extraída de su página
web)
Fundado en:
1915
El
precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 35,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno e historia: Está situado en pleno
centro de Madrid, en la calle Bordadores, entre las calles Mayor
y Arenal.
Prácticamente no se puede aparcar salvo que se haga en algún
aparcamiento cercano. Este
restaurante
se inauguró en 1915, no sabemos donde, pero el 28 de agosto
de 1992 estaba situado en la plaza de San Miguel Nº 8,
donde lo visitó la Cofradía Club del Tragón
en su cena Nº 31.
En 1969 abrieron una sucursal en la calle
Bordadores 11, llamándola "La casa gallega II", que la Cofradía
Club del Tragón
visitó el 31 de julio de 1992, en la cena Nº 30.
Posteriormente cerraron el restaurante original de la plaza de San
Miguel, "La casa gallega" renombrando a la sucursal de la calle
Bordadores como "La casa gallega".
Las cañas: Las tomamos en el bar del restaurante
situado en la planta sótano. Fueron seis copas a 3,50 € cada
una. De aperitivo inicialmente pusieron ensaladilla rusa y en una
segunda ronda unos canapés de chorizo frito. Estaban buenos.
Nombre: La casa gallega hace referencia a un lugar acogedor
donde te vas a encontrar productos de Galicia.
Carta
en la web: Si, sin fotos de platos concretos y sin precios. Esto
no ayuda a la hora de elegir un restaurante.
Carta de
vinos en la web: Si, igualmente sin precios.
Local: Está situado en pleno centro de Madrid,
en la calle Bordadores 11, entre las calles Arenal y Mayor. En la
fachada, a la izquierda de la entrada, se
representa una especie de hórreo típico de Galicia
que envuelve al escaparate y donde se ven los productos frescos
del día.
A la derecha hay otro ventanal de otra cámara frigorífica,
pero esta vez más sencilla. Junto a la puerta se encuentra, curiosamente,
un escudo
de piedra de Castilla y León. Al entrar
nos hay un distribuidor
con escaleras
hacia
abajo,
donde
está
el bar y los servicios, y hacia arriba donde al parecer hay más
salones. En el hueco de la escalera está colgado un caldero
antiguo de hierro fundido, símbolo del restaurante, donde se lee "Ben
chegados a vosa casa". De frente se accede
al comedor. Es amplio y aparentemente diáfano, aunque
está dividido
en dos por una valla a media altura con paneles de metacrilato
por encima. Se dejan ver las viejas columnas de
hierro del edificio pintadas de
color
marrón.
La parte superior de las paredes está forrada de madera
y en un lateral simulan ventanales arqueados que contienen fotos,
en
blanco y negro, de ciudades gallegas. También tienen grandes azulejos,
cuadros y un mapa de Galicia. La parte baja de la pared es un
zócalo
a media altura del mismo terrazo que el suelo, claro con pintas
grises y negras. El techo es de escayola blanco y lleva toda
la parafernalia de climatización y sonido. La iluminación
la proporcionan las luces desde el techo y los apliques en las
paredes. Es adecuada. Hay mesas cuadradas y redondas y aunque
las separaciones son adecuadas, son menores que en la pandemia.
Las sillas son clásicas, de madera con asiento acolchado. Nos
situaron al fondo del restaurante en una mesa redonda grande
cuya separación
entre comensales fue adecuada. Las mesas tienen
mantel
y servilletas blancas. La vajilla principal blanca y clásica.
La cubertería
estándar. Ponen copas para el
vino y el agua. Local lleno.
Comensales: Seis del club, Ricardo,
Antonio
de la Poza, Carlos, Justo, Antonio Arnáiz y Antonio Ávila.
Faltó Raúl.
Pan: Ponen una barrita de pan por comensal que van añadiendo
según necesidad.
Lo cobran junto con el aperitivo a 2,15 € por
comensal.
Aperitivo:
Ensaladilla rusa con bonito
del norte: La traen en una fuente negra. La ensaladilla
al fondo y por encima unas lascas de bonito del norte, unas aceitunas
y unos chips de calabaza. Estaba muy rica.
La cobran junto con el pan.
Entrantes:
Chipirones
plancha: Los
sirven en un plato llano blanco. Son nueve unidades distribuidas en
un círculo alrededor de un poco de cebolla y pimiento cocidos.
Los acompaña una pequeña patata asada cortada en dos.
El aspecto no es muy bueno ya que parecen quemados, quizás por el color
de su propia
tinta, pero están buenos aunque algo salados. Se pidió una
ración
a 22,00 €.
Calamares andaluza: Los
sirven también en un plato llano de color blanco. Son aros de
calamar enharinados y fritos. Sobre ellos les colocan unos chips de
patata
frita con una forma curiosa, perfoadas en forma de reja. Un poco de
limón
completa el plato. Están
crujientes y muy bien conseguidos. Muy buenos. Se pidió una
ración
a 19,50 €.
Empanada gallega
artesana de bonito: La traen en una fuente blanca. Está
dividida en seis partes, una para cada comensal. Aunque está buena
de sabor, resalta la cebolla más que el bonito, que ni lo noté.
Si me dicen que es de otra cosa, me lo creo. Se
pidió una ración a 12,00 €.
Principales:
Lenguado Menier: Lo
presentan en un plato llano blanco. El lenguado está despiezado
en cuatro medios
lomos limpios. Va cubierto por la salsa de mantequilla y acompañado
de una patatita cocida, un tronco de brócoli y una porción
de calabacín.
Estaba bueno. Se
tomó uno a 26,00 €.
Cogote de merluza a la
bilbaína: Lo
sirven en una fuente blanca grande. Por encima la salsa con abundancia
de ajos fritos y alguna guindilla. Se acompaña con la guarnición
de cebolla, pimiento y una patata cocida. Aunque fuimos varios los
que
lo comimos, y en general estaba muy bueno, hubo una ración que
no estaba al mismo nivel que el resto. Se tomaron cuatro, cada una
a 23,00 €.
Rape de la costa a la
bilbaina: Lo sirven igualmente en una fuente blanca, como
el cogote, y con la misma guarnición, sólo que la porción
de rape es más pequeña ocupando la guarnición
la mitad del plato. Estaba bueno. Se pidió uno a 26,00 €.
Postres:
Filloas rellenas de nata: Las
sirven en un plato llano. Vienen dos obleas caramelizadas, dobladas
en cuatro partes y rellenas de nata. Se acompaña con un poco
de más
nata y una fresa partida. Muy buenas. Se pidió un plato a 7,00 €.
Filloas rellenas de crema: Las
sirven igualmente en un plato llano, pero estas vienen en formato clásico,
es decir las obleas se enrollan conteniendo en su interior la crema.
Aquí se acompañan con un chorreón de jarabe de
fresa y una fresa fileteada. También estaban muy buenas. Se
pidió una ración a 7,00 €.
Tiramisú cremoso: Lo presentan
en un plato llano. Es una porción cuadrada de este postre con
chocolate espolvoreado por encima. Se acompaña con un aguaymanto
decorativo en uno de sus vértices. Muy bueno. Se
pidió un plato a 7,00 €.
Soufflé Alaska: Sirven
las dos raciones en un plato llano. El merengue viene flambeado y decorado
con una cereza. Hubo suficiente para los que lo pidieron y se repartió
entre los comensales. Bueno y abundante. Se
pidieron dos, cada uno sale a 9,00 €.
Cafés
e infusiones:
Se pidieron tres, dos cafés y una infusión menta poleo,
todos a 2,55
€.
Pusieron unos bocados de tarta de Santiago para acompañar que estaban
muy bien.
Vinos:
Martín
Códax 2020: Vino blanco con denominación de
origen Rías Baixas. De las bodegas de Martín Códax,
(www.martincodax.com). Está elaborado
con uvas Albariño. Muy bueno. Pedimos dos botellas. El precio
en la carta de cada una de ellas es de 22,00 €. El precio aproximado
de venta al público en una tienda es de 12,50 €, por lo
que el restaurante lo vende aproximadamente a un 75% más del
precio de venta en un comercio. Este vino nos gusta y lo hemos pedido
varias veces, en
Rafa, el 29 de octubre de 2010 en la cena Nº 247,
en Quintana 30, el 22 de octubre de 2013 en la cena Nº 284,
en Ampudia, el 27 de mayo de 2016 en la cena Nº 315, en
Imanol, el 4 de noviembre de 2016 en la cena Nº 320,
en Sake, el 23 de febrero de 2018 en la cena Nº 336, en
La Pavía, el 25 de junio de 2018 en la cena Nº 340,
en Narciso, el 28 de febrero de 2020 en la cena Nº 360,
en Cucurucho, el 24 de septiembre de 2021 en la cena Nº 369 y
la última en Sazadón, el 29 de octubre de 2021 en la
cena Nº 370.
Copas: Invitaron a chupitos. Nos pusieron unos vasitos
de licor de hierbas, pacharán y crema de orujo.
Servicio: Correcto. Van todos uniformados con camisa
blanca y pantalón y chaquetilla negra.
Descuentos: No
hubo.
Porcentajes: Del
total del precio en factura de la cena, sin incluir las cañas
ni las copas, el 80,7% corresponde a la comida y el
19,3% a la bebida.
La carta y la factura: Los precios en ambas coinciden
y contienen el I.V.A incluido, como debe ser.
Comentario final: Cenamos en una mesa
amplia redonda con distancia adecuada entre comensales y con
otras mesas. La iluminación buena. Buena presentación
de los platos. Estaban bien cocinados y buenos o muy buenos.
El servicio
correcto. A pesar de los años conserva la esencia de los restaurantes
clásicos.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.